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Algo de Jorge Luis Borges

Primera Parte-

El nos habla de su hermana Norah, dice así:

"Norah, en todos nuestros juegos era siempre el caudillo; yo el rezagado, el timido, el sumiso.(...)En la escuela el contraste se repitió. A mí me intimidaban los chicos pobres (...) mi hermana, en cambio, dirigía a sus compañeras".

"Nuestras infancias, como es natural, se confunden, pero siempre fuimos distintos. Sin embargo, nunca dejamos de entendernos..."

"Durante toda la adolescencia la envidié porque se encontró envuelta en un tiroteo electoral y atravesó la plaza de Adrogué, un pueblo del sur, corriendo entre las balas"

"Hacia mil novecientos veinte, año en que regresamos de Europa, me ayudó a descubrir la ajedrezada y desparramada ciudad de Buenos Aires, nuestra patria".

"Cuando Norah ensayó la litografía, escribía poemas, pero los destruyó para no usurpar lo que ella juzgaba mi territorio".

"Piensa que uno de los fines del arte es dar serenidad (...). Una vez me aconsejó que no dijera nada que no diera alegría a alguien. Descree del arte ingenuo. Y si pinta ángeles, es porque está segura que existen".

"Norah padeció la desdicha, que bien puede ser una felicidad, de no haber sido nunca contemporánea. Cuando en la década del veinte regresamos a Buenos Aires, los críticos la condenaron por audaz; ahora, abstractos o concretos -las dos palabras son curiosamente sinónimos- la condenan por representativa."

Extraído de la Revista Viva del Diario Clarin

Buenos Aires-Argentina

08/12/2007 21:53 Griselda Zabala #. EDITORIAL

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