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AUGUSTO ROA BASTOS: HISTORIA DE EXILIOS, DESENCUENTROS, GUERRAS Y TIRANÍAS

En este mes de junio, exactamente el día 13, se cumple el centenario del nacimiento de quien es considerado uno de los mejores, sino el mejor escritor del Paraguay 

Como muchos de los Países latinoamericanos de los siglos XIX  y  XX, Paraguay también estuvo bajo el sometimiento de las dictaduras. Pero esta situación política asimismo sirvió para formar el carácter de sus ciudadanos. Sobre todo el de aquellos que se negaron a ser víctimas del sometimiento. Ejemplo de ello es Roa Bastos quien desde sus escritos periodísticos o desde la academia mostró siempre una fuerte resistencia a la opresión. Pero ello le costó también el que tuviera que vivir en el exilio en diferentes países durante un largo período de su vida. 

Aunque nació en Asunción, la capital paraguaya, su primera infancia transcurrió en un pueblito de la región del Guairá, en el oriente del país. Allí sus primeras letras fueron orientadas por su propio padre, un rígido maderero, y por su madre, mujer culta y cantante aficionada. Puede decirse que su primer exilio o "extrañamiento" comienza cuando es enviado a completar su educación a casa de su tío en Asunción. Este pariente era un obispo liberal y posiblemente librepensador, pues introdujo a Roa Bastos en el conocimiento de autores como Rousseau y Voltaire. 

Tenía quince años cuando estalló la funesta Guerra del Chaco donde quiso prestar servicio y efectivamente lo hizo como aguatero y auxiliar de enfermería. Debió haber sido una terrible experiencia que luego se reflejaría en su obra y, principalmente, en una de sus novelas: Hijo de hombreDe este período llama la atención que ya "a los trece años había escrito, , en coautoría con su madre, una pieza teatral, ·La carcajada·, que representaron en diferentes pueblos a fin de recolectar donaciones para los soldados, y dos años más tarde escribió su primer relato, ·Lucha hasta el alba·". 

Después de este conflicto bélico se  desempeñó en diversos oficios y como periodista del diario El País. E inclusive, fue su corresponsal de guerra (la Segunda) mientras estuvo en Inglaterra disfrutando de una beca. También visitó  Francia como periodista y  asistió como tal a los juicios de Núremberg en Alemania.  

Después de este período europeo su vida transcurre entre la lucha contra las dictadura de  Higinio Morínigo y, muy posteriormente, la de Alfredo Stroessner. Inclusive, tuvo enfrentamientos, mientras permaneció exilado en Argentina, con la dictadura de Jorge Rafael Videla, ya que este prohibió la difusión de su máxima obra, Yo el SupremoEn fin, la caída de Stroessner significó el fin de 35 años de exilio que lo tuvieron en Argentina, España, Francia e Inglaterra por diferentes motivos... políticos, claro está. 

Que si perteneció a la Generación del Boom Latinoamericano, se preguntan muchos. Claro que sí por ser coetáneo de la mayoría de sus integrantes y porque fue un renovador de las letras paraguayas. Sin embargo, se distanció de ellos en la medida en que no quiso someterse al marketing editorial. 

"Producida en su mayor parte en el exilio, la obra de Roa se caracteriza por el retrato que hace de la cruda realidad del pueblo paraguayo, a través de la recuperación de la historia de su país y la reivindicación de su carácter de nación bilingüe (Paraguay también tiene el idioma guaraní como lengua oficial); y la reflexión sobre el poder en todas sus manifestaciones, tema central de su novela Yo el Supremo (1974), considerada su obra maestra y una de las cien mejores novelas del siglo XX en lengua castellana, según el periódico español El Mundo".

(https://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Roa_Bastos) 

Sus publicaciones incluyen las novelas Vigilia del almirante (1992), El fiscal (1993), Contravida (1994) y Madama Sui (1995). También publicó piezas de teatro y numerosas antologías de relatos como Los pies sobre el agua (1967), Cuerpo presente y otros cuentos (1971), Lucha hasta el alba (1979), Antología personal (1980) y Contar un cuento y otros relatos (1984). 

Roa Bastos falleció en Asunción, el 26 de abril de 2005, después de haber obtenido –entre muchos otrosel Premio Cervantes en 1989 y, al año siguiente, la Orden Nacional del Mérito de Paraguay. Al día siguiente de su deceso, el periódico El País anunció su fallecimiento con este titular: Muere Augusto Roa Bastos, azote del poder. 

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