BALADA PARA ÁNGELA

(Ángela Restrepo Duque,
In memoriam)
Qué difícil el camino
para decir hasta siempre
a las amigas o amigos
cuando en el tiempo presente
la soledad solo ofrece
los buenos recuerdos de ellos
en las sombras que ya crecen
aun en la calma del cielo.
Pero memoria y palabra,
noble Ángela, te evocarán:
Como vertiendo agua fresca
tocaste a la vida en todos
y sonrisas de acuarelas
lograban pintar los rostros
de hijas, amigos y esposo,
pues bastaba tu presencia
con tus historias a bordo
para abrir las tardes lentas.
En el aire suenan aún
ecos de vida en la escuela
donde supimos la virtud
de docentes con firmeza
y de maestras como tú
que unían afecto y entereza
en altivos discípulos
de tus actitudes e ideas.
Mas, ¡oh inevitable dolor por los que se ausentan! No obstante, en el corazón, queda indeleble estela junto a lugares y cosas donde tu dicha o tu pena se posaron cual mariposas para volar luego con alma plena. Cual buena amiga de amigos, cuando fueron tiempos malos cordial consejo recibimos, o plácidos disfrutamos de tu acogida en familia cuando navidad o verano parecían tiempo de alquimia para sentirnos cercanos. El día de hoy, con las lágrimas, la aflicción oprimiendo el pecho, permanecen, querida Ángela, perennes y dulces recuerdos. Si un Reino fue prometido, de seguro ahí estarás, pues se sabrá que has cumplido como amiga, madre, maestra y esposa. 17 de febrero luctuoso/2010. De sus amigos de siempre: Imagen: Flickr
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