SIN VUELTA ATRÁS

La noche iba cayendo lentamente, en esa fria e invernal tarde del 4 de febrero de mil novecientos cincuenta y uno.
Habiamos llegado en tren desde nuestro pequeño pueblo, San Michele di Serino, en la Provincia de Avellino, en el que naci y pase mi primera infancia, entre los miedos y la miseria dejados por la guerra.
Mis padres, como tantos otros italianos, que intentaban ofrecer un porvenir mejor para sus hijos, presentian que ese lugar estaba en el nuevo mundo.
Ahora alli, en el puerto de Napoles, al lado del enorme y oscuro barco "Sises" (bastimento, lo llamaban), que nos llevaria a esa lejana y extraña Argentina, donde mi padre, que habia venido un año antes nos estaria esperando, estabamos reunidos mi madre, siempre con su rostro serio y asombrado , mi hermana, y yo, que nos aferrabamos a su pollera, como temiendo perdernos entre toda esa multitud.
Mis tias Elisa y Esterina y los tios Peppino y Nardino, escondian las manos nerviosas en los bolsillos de los abrigos, con los cuellos levantados para aliviarse del frio, que alli en el puerto parecia mas intenso.
Todavia la veo a la tia Elisa con la mitad de la cara hinchada, (no recuerdo cual), por un dolor de muelas que la atormentaba y que en vano trataba de mitigarlo apretandose con un pañuelo, mientras nos acariciaba en silencio a mi hermana y a mi.
Mientras tanto, el trajin del barco se iba acelerando, con los infatigables marineros que subian y bajaban por las escalerillas, haciendo los ultimos preparativos para comenzar el embarque.
Cuando estuvo todo listo, dieron la orden de subir a bordo y entre los ultimos abrazos y las ultimas lagrimas, logramos por fin ir ascendiendo, entre empujones, tratando de conseguir un buen lugar en las barandillas, lo mas proximo posible a nuestros familiares.
Nosotros, los chicos, no teniamos demasiada conciencia que en esa fria tarde-noche, dejabamos de pisar tierra italiana, tal vez para siempre, y lo unico que nos importaba era que al final de ese viaje, volveriamos a encontrarnos con papá. No mucho mas podiamos comprender en ese momento, yo con mis escasos diez años y mi hermana cinco años menor.
Entre la agitacion interminable de pañuelos y las voces que trataban de llamar la atencion de los seres queridos, para prolongar lo mas posible la inevitable separacion, se empezaron a levantar las esacalerillas y , casi de golpe, nos sorprendio el aullido de la sirena, que anunciaba la partida y luego empezamos a notar que poco a poco el barco se alejaba del muelle.
Cada vez nos esforzabamos mas para ubicar en la oscuridad los rostros queridos, que se iban esfumando a medida que nos adentrabamos en la noche y en el mar.
Lo ultimo que nos quedó grabado de ese Napoles, fueron las luces cada vez mas lejanas y borrosas, y aun cuando ya era casi imposible distinguir casi nada a la distancia, nos quedamos los tres muy apretados contra la baranda, como si quisieramos retener en nuestras almas esos postreros recuerdos, de todo eso que dejabamos atras, de todo nuestro mundo conocido, que inexorablemente comenzaba a ser pasado.
Silvio Romei
11 comentarios
silvana -
Clelia Cappelli -
Betiana -
Lorena -
Saludos
Lorena
lucrecia -
CARMELO -
YO NACI 10 MESES DESPUES EL 1 DE OCTUBRE DE 1950 MIS PADRES VIAJARON EN TRECERA CLASE NUNCA HABIA VISTO LA FOTO DEL BARCO Y MUCHOS PAISANOS VIAJARON A LA ARGENTINA EN ESE BUQUE SALIERON DEL PUERTO DE NAPOLES ERLLA CON 19 AÑOS Y EL CON 22 FORMARON UNA FAMILIA Y SE VOLVIERON A ITALIA E3N 1982 DESPUES EN 1996 REGRESARON A LA ARGENTINA PERO LA TIERRA PUDO MAS Y SE FUERON ALLA MURIERON EN AGROPOLI SALERNO
EL AÑO PASADO ESTUVE EN SUS TUMBAS Y HOY PUEDO LLORAR TODO LO QUE NO PUDE EN ESE LUGAR
ANNA RIZZO -
Roberto -
Lucio -
También encontré tres fotos/reproducciones. Si alguien las quiere, se las envío. No es el se muestra arriba.
Existe un video de cuando la selección italiana viajó a Brasil para participar en la Copa Mundial del '50 en el Sises. http://www.youtube.com/watch?v=s63brSAA3G4&feature=related
Lucio
puntoyaparteARROBAsafe-mail.net
Gabriel -
Por favor, decinos algun correo electronico donde contactarte. Mi madre, Micaela, tambien vino desde italia, el mismo año, en ese barco.
Saludos
Gabriel
Lorena -