03/07/2009
BALADA DEL FINAL DE LA NIÑEZ

El vuelo de coloridas cometas
que revolotearon en el cielo
era como el columpio de las fiestas
donde se balanceaban los sueños;
tal como las carreras con mi perro
fueron la mejor preparación física
para enfrentar todos esos esfuerzos
que pediría la exigente vida.
Qué decir del juego con las canicas
cuando calculábamos con certeza
el golpe con el que se hicieran trizas
o las llevara al hoyo que era meta
donde con todas y cada una de ellas
quedaba el más hábil competidor
dejando en los demás cierta tristeza
y aquél muy bien escondido dolor.
Con las niñas saltábamos el lazo
impulsado en vertiginosas vueltas
que iban formando amplísimos arcos
hasta que alguna pisada en la cuerda
parara el giro en súbita manera;
entonces, íbamos a la golosa
trazada en el piso en forma ligera
para llegar al cielo en pata-sola.
Con todos los juegos mucho aprendimos,
aunque sólo de algunos me acuerdo,
fue con la ayuda de todos ellos
como mujeres y hombres nos hicimos.
(Imagen tomada de flickr)
21/06/2009
FOTOGRAFÍAS

¡Hola, viejo tiempo!
De nuevo con tu clepsidra y péndulo.
El péndulo para el corazón.
La clepsidra para los rayos del sol.
De nuevo comienza el día.
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Pronto otra luz,
la de las bombillas,
iluminará las móviles avenidas
depositarias
de la velocidad.
Febrero quebrándose
en el cielo de las seis.
El color zapote de las nubes
cambiando a plomizo metal.
En las aceras los niños sonríen otra vez.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
¡Qué pena con el olvido!
De él ya no me acuerdo.
Tantos ríos
sin acordarme de ellos.
Mi temor del olvido.
No dije adiós;
no lo podemos decir,
el recuerdo está ahí.
Jorge Gómez A.
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Fotografía tomada de Flickr: "El péndulo de Foucault" de frankblacknoir.
20/06/2009
WILLIAM FAULKNER,

De pronto muy pocos, o quizás ninguno de aquellos llamados escritores del boom latinoamericano recuerde el nombre de este autor que, a lo mejor, nutrió a muchos de ellos.
Bueno, y qué le deben los escritores latinoamericanos a Faulkner, se preguntarán ahora los jóvenes estudiosos de la literatura. Pues el autor norteamericano es conocido por su uso de técnicas literarias innovadoras, como el monólogo interior, la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista y los saltos en el tiempo dentro de la narración. El carácter típico sureño, fue una constante, y junto a la atemporalidad de sus temas, marcarán la base de todas sus recreaciones literarias.
“Cuando William Faulkner publicó, en 1926, su primera novela, "Soldier’s Pay" (La paga del soldado), nadie podía haber sospechado que el fantasma de la novela gótica hacía su aparición para dejar el testimonio de un nuevo punto de vista, portentosamente macabro, sobre la desintegración contemporánea", escribió Alfred Kazin en su libro "On Native Grounds"(En tierras nativas), definiendo la posición de este escritor en la literatura norteamericana. Faulkner representa, en efecto, el caso de una sensibilidad aguzada, en un periodo de desmoralización e incertidumbre. El tema de sus novelas es la decadencia de la sociedad sureña de los Estados Unidos después de la guerra civil, pero proyectado hacia el problema universal del individuo y su irremediable soledad. Este es el alcance más amplio de su obra, que le valió, en 1950, el Premio Nobel de Literatura, fundamentado en "su contribución a la novela norteamericana" y que compartió con Bertrand Russell.”[1]
Entre sus obras principales se encuentran Sartoris (1929), Mientras agonizo (1930), Luz de agosto (1932), ¡Absalom, Absalom! (1936), Los invictos (1938), El villorrio (1940), Desciende Moisés (1942), Intruso en el polvo (1948), Una fábula (1954, Premio Pulitzer de 1955), La ciudad (1957), La mansión (1959) y Los rateros (1962), también ganadora de un Premio.
Cuando en 1950 William Faulkner se registró en un hotel en Estocolmo para recibir el premio Nobel de literatura declaró ser de profesión agricultor. Hay pocas obras tan influyentes como la de este novelista norteamericano que nunca terminó el High School, y que toda su vida escribió y vivió en una remota provincia.[2]
Faulkner nació en New Albany, estado de Mississippi (25 de septieembre de 1897), aunque se crió en las cercanías de Oxford (Mississippi). Falleció en Oxford, el 6 de julio de 1962, después de una agitada y creativa vida en la que desempeñó disímiles oficios como pintor de techos, cartero, soldado y granjero.
[1] http://www.avizora.com/publicaciones/biografias/textos/william_faulkner_0022.htm
[2] CHANOVE, Oswaldo. http://www.geocities.com/ochanove/faulkner.htm
Fotografia tomada de flickr por de Bridgman Pottery
EVOCANDO A FAULKNER

¡Oh, Billy!
rebujando el olor acre
de la tierra
encontraste el dolor esencial
de los amantes.
Matando al guerrero Sartoris
resucitaste la voluntad férrea
de Moisés y su vara,
de Absalón y su escala.
¡Acompáñanos!
porque la novela no ha terminado:
se ha detenido
(un poco)
en el agonizante collado
para labrar la tierra
contigo, con ellos
y los otros
que conocen el misterio
pero apenas lo revelan.
18/06/2009
Separación asintótica

Descubrí la asíntota
que de tu vida me separa
línea vertical que, como muro
detiene el sendero
que a tu alma me llevaba.
Fue hallar muerte repentina,
mis brazos quedaron exhaustos, abatidos.
Ya no habrá paraíso
con los jardines gloriosos
que florecieron con mi idilio.
16/06/2009
¿Dónde estás?

¿Dónde estás indómita figura de la nieve,
ineluctables responsos preparas con tu ausencia?
si en céreas manos encontré la gracia
en río tormentoso nadaré por siempre.
¿Quién te hablará en el oído quedo
si domina el tintineo de lúgubres notas?
por místico ser reté a las gaviotas
sempiternos vuelos haré con dolor confeso.
¿Es ingenuo pensar que vienes de regreso
cual boomerang lanzado que la ruta olvida?
el trigo de los campos se bañó de vida,
pero acabará reseco en este anochecer lluvioso.
¿El Dios que te hizo reparará la cuerda
del arpa que breve me fue compañía?
palabras muy simples fueon tu melodía
el sonido de tu canto guardaré mientras pueda.
15/06/2009
Continuo sentimiento

¿A quién correspondo
sino a mis impulsos,
al indefinido rumbo
del interior secreto,
a la callada forma
de amar sufriendo
y, en consecuencia,
al golpe tormentoso
de tu imborrable eco?
11/06/2009
Estrellas fijas

Cuando ya de la vida
el alma tenga, con el cuerpo, rota,
y duerma en el sepulcro
esa noche más larga que las otras,
mis ojos, que en recuerdo
del infinito eterno de las cosas,
guardaron sólo, como de un ensueño,
la tibia luz de tus miradas hondas,
al ir descomponiéndose
entre la oscura fosa,
verán, en lo ignorado de la muerte,
tus ojos...destacándose en las sombras.
José Asunción Silva (Bogotá, 1865-1896)
09/06/2009
Epílogo

Que la serenidad
de las primeras horas de la noche
sean el epílogo
a la claridad que me dejó
tu cercanía en el día
y una lluvia de estrellas
prepare los sonidos
que por ventura de tí provienen
y mi solitario lecho
en los sueños los reclama.
08/06/2009
Quiero de tí sol

Quuiero de tí sol
fuente que iluminas
rayos de luz, reflejos directos
sobre mis sienes y espalda
antorcha flamante
de pies a cabeza.
Lléname los intersticios
evita mi sombra,
compañera frágil
de mustia sonrisa.
Cabalga sobre los vacíos
que anudan mi garganta
y no me permiten ver
las luces siguientes al alba
ni el resplandor del día
con el tañido de las campanas.
Quiero de tí sol
alivio a la penumbra
piélago, mar inmenso
donde reproduzco mis dudas
aquellas notas constantes
que repican y torturan.
¡Abrázame fuerte! ¡Caliéntame!
si quieres me asfixias
no dejes escapar mis ideas
¡Sé bondadoso! ¡Permíteme la vida!
