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22/04/2008
Danza, arte, expresión...

Isadora Duncan
San Francisco, 1878 - Niza, 1927) Bailarina norteamericana. Hija de un matrimonio desunido y finalmente divorciado, su instinto la inclinó hacia el baile desde niña. En su autobiografía, titulada Mi vida, escribió: "Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas..." A los diez años abandonó la escuela para dedicarse a su pasión y a los diecisiete se dirigió a Nueva York, donde se incorporó a la compañía de Agustin Daly.
Los éxitos comenzaron a llegar de forma inmediata. Con un estilo basado en la danza de la Antigua Grecia, dio una serie de recitales en Londres que despertaron el entusiasmo hacia su persona. La prensa declaraba: "En esta época actual de elaboración y artificialidad, el arte de la señorita Duncan es como un soplo de aire puro procedente de la parte más alta de una montaña poblada de pinos, refrescante como el ozono, bello y verdadero como el cielo azul, natural y genuino. Es una imagen de belleza, alegría y abandono, tal como debió ser cuando el mundo era joven y hombres y mujeres bailaban al sol movidos por la simple felicidad de existir."
Efectivamente, Isadora Duncan afirmaba que el baile debía ser una prolongación de los movimientos naturales del cuerpo, que ella consideraba hermosos y bastante más bellos que los que efectuaban los bailarines clásicos, a los que tildaba de forzados y antinaturales; por ello, se negaba a constreñir los pies en las zapatillas de baile. Sentía una admiración estética por la belleza del cuerpo humano, influida por los cánones de las estatuas y pinturas de la Grecia clásica. Su método coreográfico era una especie de filosofía basada en el convencimiento de que el baile ponía al individuo en comunicación armónica con el ritmo intrínseco de la naturaleza y los cuerpos celestes.
Para Isadora, era el amor a la naturaleza y a la vida lo que había de transmitirse a través del movimiento, siguiendo el ejemplo de las nubes, el mar o las copas de los árboles mecidas por el viento. Enemiga del ballet, al que consideraba un género falso y absurdo, manifestó que la danza debe establecer una armonía calurosa entre los seres y la vida y no ser tan sólo una diversión agradable y frívola. Danzaba descalza, con una simple túnica griega de seda transparente sobre su cuerpo desnudo, como una sacerdotisa pagana transportada por el ritmo. Hoy es considerada la iniciadora de la modern dance norteamericana y su figura es evocada con fervor en todos los escenarios del mundo.
... el miércoles l4 de septiembre de 1927, decidió tomarse un respiro y dar un paseo en su Bugatti. El dramático accidente tuvo lugar cuando el automóvil recorría veloz la Promenade des Anglais: su largo chal rojo, el mismo que había agitado ante la multitud que la esperaba a su regreso de la Unión Soviética, se enredó en los radios de una de las ruedas posteriores del automóvil; Isadora no pudo liberarse del abrazo homicida y murió estrangulada. Ni siquiera ella hubiera podido imaginar un final más acorde con su existencia extravagante y romántica.
Si deseas leer mas de esta biografia, como la muerte de sus hijos y mas de su obra,ingresa a:
www.biografiasyvidas.com/biografia/d/duncan.htm
19/03/2008
Desde Colombia : Historias de vida

Recorrido vital de Arnulfo Antonio
A veces un monólogo de sueños y de días idos, tantos como se pueden acumular durante 97 años de trasegar
constante, llenan el espacio en que se mueve Arnulfo Antonio Betancur Correa. Después salpica a todos con el
encanto de historias y carcajadas, resumen de una vida que se resiste a marchitarse
A esta altura del recorrido ya el camino es una trocha que se pierde en el cañaduzal y sólo el agudo sentido de
orientación del campesino permite alcanzar el objetivo. De arriba se ve la choza, construcción enclenque que,
con hojas de iraca, reta el inclemente tiempo de estos días. Algunas varas recién cortadas sirven para colgar
cualquier cosa y darle orden aparente a la vivienda de don Arnulfo Antonio Betancur Correa, un anciano de
rostro moreno que sonríe al descubrir sus inusuales visitantes.
Se marchita el día. Los maizales cargan el chócolo en flor, casi listo para el consumo. “Si quieren llevan, bien
puedan”, dice el viejo y enseña tres dientes solitarios en la geografía de su boca. No resiste más emoción,
cuando toma una guitarra y comienza a entonar melodías de hace tiempo, de cuando estaba muchacho y se
iba revolver tapetusa con alegrías y placeres en El Cielo, que era la zona de tolerancia de Ituango, el pueblo
donde se hizo hombre.
De esas historias quedaron muchas mujeres, doce hijos propios y 18 que ayudó a levantar, como que su
voluntad no se arredró nunca ante la necesidad del semejante. Para ello tenía las manos y mucha vocación de
entrega; eso era suficiente.
Cerca del Nechí
Don Arnulfo Antonio es un lugar común en el paisaje de la carretera que de Campamento desciende hasta la
ribera del Río Nechí, algunos kilómetros antes de llegar a Anorí. Es una zona de clima caliente, en el que la
caña de azúcar, el café, la yuca y el maíz representan la base de la economía.
Muchas veces prefiere don Arnulfo Antonio quedarse en la soledad de su rancho. Desde allí ve pasar el día
mientras llega la noche con su mensaje de estrellas.
Recuerdos brumosos
Tararea una canción que le despierta recuerdos. Nació en una vereda de Toledo y de ocho años se lo llevaron
para Ituango. Allí se terminó de levantar, aprendió los deicios del campo y también entendió la realidad que lo
rodeaba. Era una región tranquila, en la que la monotonía del trabajo en la hacienda de alguno de los ricos del
pueblo se rompía el fin de semana para ir a mercar, tomar guarapo, emborracharse y ver mujeres. Después
volvería la rutina.
Vemos que:
El fardo de yuca todavía está para sembrar. Pero ya hay chócolo listo para coger. El viejo está contento con el
fruto de su esfuerzo.
Dice:
• Fui a la escuela un año; a la berraca, medio aprendí a leer y a escribir. Conocí, en Ituango, al padre Julio
Tamayo, el padre Luis Carlos Cano, que nos dió la primera comunión a nosotros.
En forma de canto.
Aprendió a tocar guitarra, viendo. Después se ponía a zurrunguiar, nos cuenta
- Yo tocaba en Ituango, de muchacho, en El Cielo, en Batea Mojada, en el Alto de Marceliano, en La Trilladora,
en Guacharaquero, en La Alsacia-
“Mañana me voy de aquí/
pa’tierras que no conozco/
sólo te encargo bien mío/
no cambiés mi amor por otro/ no cambiés mi amor por otro/.
Amigos y compañeros/ tengan lástima de mí/
que se me fue de la mano/
la paloma que cogí/ la paloma que cogí”.
Retoma la conversación sin dejar de hacer sonar las cuerdas. Ya se muere el día. Yace en el fogón de leña la
ceniza todavía humeante. De tres palos cruzados cuelga la olla rechinada de recibir candela, con algunos
granos de arroz dentro.
-Quiero vivir mucho tiempo y después morirme en un lugar solitario. Le dije a un amigo que me trajera una barra
de Yarumal para hacer el hueco al lado del rancho y que nadie me mueva de ahí-.
Una sombra cansada
Con la noche encima, camina aferrado a un bordón improvisado de una vara que encontró cuando empezó a
subir la falda que lleva a la casa de don Guillermo Ortiz, a un lado de la carretera. Deja la trocha, el maizal, se
mete en el sembrado de caña, sin detenerse y sin dejar de hablar.
Está cansado, se siente enfermo y un poco triste por el entable que, según parece, tendrá que dejar después
de haber dejado allí todo su esfuerzo de 97 años. Si llega un momento en el que no haya para dónde coger, se
irá para Ituango.
Susurros de guitarra
“Por tu hermosura lloran las flores/
y las estrellas se ven brillar/
así la luna tiende sus luces/
por eso siempre/
te voy a adorar/.
Ya no tiene la guitarra y con el bastón simula que zurrunguea. La conversación sigue. -Yo nací el 19 de febrero
de 1902, un miércoles, faltando 22 minutos para las 2:00 de la tarde, en la vereda La Paila, más allá de Toledo.
Mi papá se llamaba Juan Lorenzo Correa y mi mamá María Roselina Betancur, ellos no fueron casados; a mí
me titulan Correa los amigos, porque les gusta; de Yarumal pa’llá me dicen es Correita; aquí fue donde me
bautizaron Abuelo.
La noche es un manto negro y el ambiente se llena con el canto de los grillos. La voz del viejo interrumpe el
concierto para hacer su propia melodía:
“Un mudo le dijo a un ciego/
mira la araña que va/
el ciego le contestó/ veo los pasos que da/
veo los pasos que da/
Me puse a lavar un negro/ y a ver qué color cogía/
mientras más agua le echaba más negrito se ponía/ más negrito se ponía”.
La última vez que estuvo en Medellín fue hace tres años. Estuvo visitando a Jesús Andrés, uno de sus hijos,
que vive en Santo Domingo. No se amañó porque cómo es eso de que uno tenga que vivir a puerta cerrada.
La familia
Sólo se casó una vez, con Carmen Emilia Herrera. Se marchó el día en que ella quiso mandarlo.
Los hijos tienen nombres repetidos: Arnulfo y Arnulfo, Manuel y Manuel, los segundos remplazaron a los
primeros, porque en todo capricho de cada mujer tiene que tener el nombre del marido, del patrón, de un amigo,
y si se muere lo remplaza con el otro que viene.
Los otros hijos están por ahí regados: Luis Ángel, Miguel Ángel, Marina, Norelia, Leticia, Margarita y Lucila.
Prefiere estar solo, como solo quiere morirse. A un lado del rancho, si antes no tiene que salir, quiere hacer un
hueco en el que descansará por siempre.
Fiestas y estrellas
Ama la fiesta. Cuando puede empuña un tiple o una guitarra. Si alguna vez lloró fue de rabia, no de miedo o de
tristeza porque le hace el quite a los problemas, mientras busca la solución para salir de ellos.
Cuajó la noche y don Arnulfo acosa para regresar a su cambuche, un lugar a medio hacer, donde lo esperan su
cama y el sonido del viento. Las frases brotan con la misma fuerza del comienzo.
Al tiempo de comer y de acostarse tiene una oración. Con ella despide el día y agradece el beneficio del
sustento: “Gracias te doy Señor, bendigo tu gran poder, habéis querido Señor, dejárnos anochecer, así te pido
Señor, nos dejes amanecer, con tu infinito poder, en el nombre de Dios y María Santísima”.
Después canta en latín apartes de una misa antigua, de esas que ya no se ven y que recuerda, nostálgico. Se
pierde luego en divagaciones sobre su regreso a Ituango, sobre la roza de maíz que tiene en su pequeño
entable, de las noticias sobre una paz esquiva, de los recuerdos que se meten por la noche al rancho y dejan
algunos resquicios por entre los que se cuela a la luz de las estrellas.
Por HERIBERTO GALLO MACHADO. Medellín "El Colombiano"
12/02/2008
NOCTURNO PRIMERO DE MEDELLÍN

(Fragmento)
Cuando las sombras fluyen bajo la luz eterna
del crepúsculo, y vuelan en argentinos haces
de lo alto de las torres, alígeras, fugaces,
los himnos concertados "ad incensum lucerna",
>
oigo, cual si brotaran de lúgubre cisterna,
vocablos inarmónicos, llamamientos vivaces
a que nadie responde, y epítetos procaces
como rojizos lampos de la pasión interna...
>
Y no comprendo nada. Golpean en mis oidos
palabras errabundas -"rumores sin sentido
de atropelladas olas en túrbida marea"-.
>
y el corazón demanda, desde su cárcel roja
un inspirado intérprete que el tumulto recoja
y dé a las voces múltiples un ritmo y una idea...
PORFIRIO BARBA-JACOB
02/02/2008
RAMÓN DEL VALLE-INCLÁN: ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA

Con su pinta de hippie y sus barbas de chivo -como las llamara Rubén Darío-, Don Ramón del Valle-Inclán se presenta como un personaje extraño o, al menos, distinto a todos los demás miembros de su generación literaria. Parece haber sido un hombre de carácter pendenciero, pues hasta un brazo perdió en una riña y algunos empleos le duraban poco por sus desavenencias con sus jefes. Igualmente parece haber llevado una vida errante y de grandes carencias o dificultades económicas, quizás por su misma tendencia a alejarse de todo lo que fuera literatura comercial o burguesa y sus ánimos de innovador. Ahondando en su biografía, bien podríamos decir que Don Ramón fue una ficción hecha realidad (con el perdón de la Asociación Cultural Amigos de Valle-Inclán)
Todo lo anterior no disminuye nuestra admiración por el poeta andariego y buscabullas. El autor de Tirano Banderas ha dejado para la memoria de los hombres una vasta producción literaria que, si bien parece un poco opacada por los demás autores de la Generación del 98, no deja de traslucir una hermosa y cuidada prosa poética. Y su creación del género de los esperpentos intenta retratar al ser humano en todo lo que tiene de irracional e instintivo.
Don Ramón José Simón Valle Peña, quien fuera conocido como Ramón María del Valle-Inclán (y Montenegro) (1866-1936), fue autor dramático, poeta y novelista español, formó parte de la corriente denominada Modernismo en España y próximo, ante todo en sus obras finales, al alma de la Generación del 98; es considerado uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX.
Sonata de primavera (Memorias del Marqués de Bradomi)

Fragmento
(Ramón del Valle-Inclán)
Anochecía cuando la silla de posta traspuso la Puerta Salaria y comenzamos a cruzar la campiña llena de misterio y de rumores lejanos. Era la campiña clásica de las vides y de los olivos, con sus acueductos ruinosos, y sus colinas que tienen la graciosa ondulación de los senos femeninos. La silla de posta caminaba por una vieja calzada: Las mulas del tiro sacudían pesadamente las colleras, y el golpe alegre y desigual de los cascabeles despertaba un eco en los floridos olivares. Antiguos sepulcros orillaban el camino y mustios cipreses dejaban caer sobre ellos su sombra venerable. La silla de posta seguía siempre la vieja calzada, y mis ojos fatigados de mirar en la noche, se cerraban con sueño. Al fin quedéme dormido, y no desperté hasta cerca del amanecer, cuando la luna, ya muy pálida, se desvanecía en el cielo. Poco después, todavía entumecido por la quietud y el frío de la noche, comencé a oír el canto de madrugueros gallos, y el murmullo bullente de un arroyo que parecía despertarse con el sol. A lo lejos, almenados muros se destacaban negros y sombríos sobre celajes de frío azul. Era la vieja, la noble, la piadosa ciudad de Ligura.
Entramos por la Puerta Lorenciana. La silla de posta caminaba lentamente, y el cascabeleo de las mulas hallaba un eco burlón, casi sacrílego, en las calles desiertas donde crecía la yerba. Tres viejas, que parecían tres sombras esperaban acurrucadas a la puerta de una iglesia todavía cerrada, pero otras campanas distantes ya tocaban a la misa de alba. La silla de posta seguía una calle de huertos, de caserones y de conventos, una calle antigua, enlosada y resonante. Bajo los aleros sombríos revoloteaban los gorriones, y en el fondo de la calle el farol de una hornacina agonizaba. El tardo paso de las mulas me dejó vislumbrar una Madona: Sostenía al Niño en el regazo, y el Niño, riente y desnudo, tendía los brazos para alcanzar un pez que los dedos virginales de la madre le mostraban en alto, como en un juego cándido y celeste. La silla de posta se detuvo. Estábamos a las puertas del Colegio Clementino.
Ocurría esto en los felices tiempos del Papa-Rey, y el Colegio Clementino conservaba todas sus premáticas, sus fueros y sus rentas. Todavía era retiro de ilustres varones, todavía se le llamaba noble archivo de las ciencias. El rectorado ejercíalo desde hacía muchos años un ilustre prelado: Monseñor Estefano Gaetani, obispo de Betulia, de la familia de los PríncipesGaetani. Para aquel varón, lleno de evangélicas virtudes y de ciencia teológica, llevaba yo el capelo cardenalicio. Su Santidad había querido honrar mis juveniles años, eligiéndome entre sus guardias nobles, para tan alta misión. Yo soy Bibiena di Rienzo, por la línea de mi abuela paterna. Julia Aldegrina, hija del Príncipe Máximo de Bibiena que murió en 1770, envenenado por la famosa comedianta Simoneta la Cortticelli, que tiene un largo capítulo en las Memorias del Caballero de Seingalt.
Imagen: Wikimedia common
05/12/2007
Pueblos originarios de Argentina

Viven o malviven en este, mi país, más de 500.000 aborígenes. Ellos luchan por mantener la esencia de su ser sin adoptar la lógica de la explotación y el usufructo. Siguen luchando para vivir en el entorno natural que los vió nacer. Ellos siempre han convivido con su entorno sin destruirlo. En este momento pelean para seguir viviendo de esa forma.
El pensamiento del aborígen es poner al hombre como un ser mas, junto a los otros seres que existen en la naturaleza. En cambio, el pensamiento occidental determina que el hombre es el centro de la naturaleza y que debe dominar todas las cosas y a todos los seres.
Ellos eran los dueños de la tierra donde habitaban a quién llamaban "Abya-yala" y a quién los españoles denominaron: "América".
En la actualidad, los que habitan en las provincias de Misiones y Chaco, estan sumidos en la pobreza, viven en total indigencia, con altos grados de desnutrición. Hacinados en precarias viviendas, han sido despojados de sus tierras, por no tener "documentos", que acrediten su propiedad.
Nadie se acuerda de ellos, ningún gobierno crea leyes para protegerlos, conservarlos, valorarlos...ellon son: Los olvidados.
Sin embargo, no pierden sus ideales.En el año 2004 en un Congreso sobre la tierra, se manifestaban diciendo así:
"Los pueblos originarios, somos hijos de la tierra, que para nosotros es sagrada, por eso afirmamos que no somos dueños de la tierra, sino parte de ella, que no la queremos para explotarla sino para convivir con ella, para trabajar cuidando la naturaleza con un desarrollo equilibrado para el bienestar de la humanidad. El aborigen sin tierra, no es aborigen".
Paradoja:
Hoy los titulares de los periódicos del mundo, hacen mención del hallazgo en España de piezas de arte precolombino, de inestimable valor; pertenecientes a Peru, y posiblemente también a El Salvador y Argentina.
El gobierno argentino, ha enviado al gobierno español, peticiones formales para recuperar alguna pieza que consideran pertenecen a su patrimonio.
Reflexión:
Que bueno sería que con la misma premura y valoración se atendiera el clamor del pueblo aborígen, justamente para que dejen de ser:" Los olvidados".
03/12/2007
BERTOLT BRECHT: ENTRE LA TRADICIÓN Y LA INNOVACIÓN

Es quizás una de las figuras más relevantes del teatro del siglo XX por las innovaciones que introdujo en la puesta en escena y la temática teatrales. Aunque su obra es de carácter social, la manera de presentarla no se ciñe a los cánones del teatro expresionista y realista que pregonaban los rusos en la época del comunismo soviético. Con una teoría de técnica dramática conocida como teatro épico, Brecht hace un teatro de profundo contenido social, pero lo hace a su manera. La crítica inclemente al capitalismo y su inquietud por la justicia fueron temas primordiales de sus obras (La ópera de los tres centavos, Madre Coraje y sus hijos)
“Su versátil empleo de la lengua y de las formas poéticas -lenguaje clásico mezclado con el habla del hombre de la calle, versos libres e irregulares- lo dirigió a sacudir la conciencia del público y a llevarlo de una pasividad acrítica a la reflexión y, esperanzadamente, a la acción. Rechazando los métodos del teatro realista tradicional, prefería una forma narrativa más libre en la que usaba mecanismos de distanciamiento tales como los apartes y las máscaras para evitar que el espectador se identificara con los personajes de la escena. Brecht consideraba esta técnica de alienación, la -distanciación-, como esencial para el proceso de aprendizaje del público, dado que eso reducía su respuesta emocional y, por el contrario, le obligaba a pensar.”
Brecht había nacido el 10 de febrero de 1898 en Augsburgo (Baviera). A causa de su oposición al gobierno de Hitler, se vio forzado a huir de Alemania en 1933, viviendo primero en Escandinavia y estableciéndose finalmente en California en 1941. Finalmente, en 1948, Brecht volvió a Alemania, se estableció en Berlín Este y fundó su propia compañía teatral, el Berliner Ensemble.
Murió el 14 de agosto de 1956 en Berlín, dejando una obra controvertida por su pesimismo moral, pero enriquecida, además, por su producción poética.
Otras de sus obras principales son La vida de Galileo Galilei y El círculo de tiza caucasiano
17/11/2007
De TORTUGUITAS, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Nilda Caceres
Paisajista, realista.
Esta plástica tiene 75 años de edad, vive en un pueblito del área metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, llamado Tortuguitas. Exactamente a 40 km. de la Capital Federal.
Comenzó su actividad artística a muy temprana edad, y aunque los avatares de la vida la han ocupado en otras tareas como trabajar, criar sus cuatro hijos (Dos mujeres y dos varones), nunca dejó de pintar...Es soñadora, luchadora, aunque tenga que nadar contra la corriente las aguas no la asustan.
Nos cuenta que es comunicativa, le gusta charlar,también las plantas, la música clásica, disfrutar de sus nietos...y de poder seguir pintando!. Se crió en una zona rural, donde la vista se perdía en el campo abierto, también ha viajado por su país y ,claro, todas esas imágenes las ha ido trasladando a sus pinturas.
16/11/2007
HISTORIA DEL CAFE TORTONI

El café Tortoni, uno de los más tradicionales de la ciudad, fue abierto en el año 1858. Su dueño de entonces, un francés de apellido Tuan, le dio el nombre de un célebre café parisino. Originalmente funcionó en un local de la esquina de Rivadavia y Esmeralda, hasta que se traslado al sitio actual en 1880 con ingreso por Rivadavia. Al abrirse la Avenida de Mayo en 1893, su entrada principal se trasladó allí. La fachada sobre la avenida fue realizada por el arquitecto noruego Alejandro Christophersen, quién realizó diversos trabajos sobre esta avenida. El dueño del café era ya otro francés llamado Pedro Curuchet. Aquí se inició entre los bares porteños la costumbre de colocar mesas y sillas sobre la vereda. Varios poemas, escritos y hasta un tango se le han dedicado por autores como Eladia Blasquez y Baldomero Fernandez Moreno.El café conserva actualmente una cuidada ambientación con elementos de sus primeros tiempos, fotografías, retratos y pinturas, recuerdos en vitrinas, una sala de pool, una biblioteca y un salón en el subsuelo en donde se realizan semanalmente espectáculos de tango y jazz. Desde allí se transmite un programa de radio. en el primer piso del mismo edificio tiene su sede la Academia Nacional de Tango.
Dirección: Av. de Mayo 825/829- T:E: 54-011-4342-4328
Extraído del Diario Clarín.
DICCIONARIO LUNFARDO
LUNFARDO:
Jerga que originariamente empleaba, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la gente de mal vivir.En parte, se difundió posteriormente por las demás clases sociales y por el resto del país.
Paicas: Querida del compadrito, amante, concubina, mujer, muchacha,mujer perteneciente a un rufián.
Minusa: despectivo de Mina.
Musa: Apoc. de Musarela, segunda acepción.
Musarela: queso fresco de origen italiano//lunf. persona callada, silenciosa.
Rantifusas:Despectivo de Rante//atorrante, haragan,vago, pobre, poco afecto al trabajo.
Esplín: Haraganería, holganza, tedio, melancolía aburrimiento, humor sombrío.
ACLAREMOS, pero que no oscurezca...
En este espacio la redacción intentó rescatar, los grandes poetas, pintores, músicos olvidados, en un modo de decir.En realidad es invitar y darles todo el espacio que se merecen para expresarse y de ese modo, hacernos sentir bellas sensaciones.
Como sabemos, a veces no "triunfan" los buenos, los que lo merecen, se imponen las modas en este mundo de consumo masivo.Pero nosotros, las pequeñas minorías, luchemos por hacer conocer la voz del arte en todas sus expresiones.
Aquí va otro trabajo de Eduardo Ranea y su página web.
Es un tema tanguero, un modo de hablar: El lunfardo.
LUNFARDIA
Café Tortoni
Refugio de taepos nocturales
que con feca atraían a las musas
inspirando sus versos , rantifusas,
culpables del esplín y de sus males.
En el FECA TORTONI,y a raudales
cantandole a los paicas y minusas,
brotaban las cuartetas con las fusas,
alumbrando en un tango de arrabales.
Hoy como ayer sos feca de lumbreras,
de troesmas de música y de rima
que llenan servilletas con quimeras.
Que jamás tu existencia quede trunca,
ni el alma de inmortales que te anima.
¡FECA TORTONI, no te mueras nunca!
Eduardo Ranea de San Vicente, Santa Fe, obtuvo mención especial en el certamen que el círculo de poetas lunfardos convocó con motivo del aniversario del café Tortoni.
La página web, puedes buscarla en Google, solo poniendo su nombre.
Griselda Zabala
30/10/2007
LOS OLVIDADOS

EDARDO RANEA
DÁSELAS AL VIENTO...
Sale al aire mi poesía
cual mariposas al viento
para darme la alegría
de un nuevo amigo que encuentro
Si tu alma, en este día,
no esta para tu contento
ni te gusta la poesía
tirala de nuevo al viento
que el viento con su porfía
de llegar a amigo nuevo
tal vez le dará alegría
a otro ser, que es su deseo
El amor y la poesía
no van en pos de dinero,
van buscando la alegría
dando su alma por entero
Si no te gusta, en seguida
tiralas de nuevo al viento
que el aire, libre y sin prisa,
dará al que guste de versos.
DESTINOS
Ella gustaba de luces,
risas, baile, aturdimiento...
yo amaba noches de luna,
de amor tranquilo, sereno
Ella era día, yo noche...
No pudimos entendernos
Ella jugaba al amor
sin mucho convencimiento
Yo al amar daba mi alma,
mi corazón mas sincero
Yo era beso.Ella era risa...
No pudimos entendernos.
Ella libaba el amor
cual mariposa de besos...
Yo me enraizaba en cariño
cual viejo tronco sediento...
Ella era viento.Yo árbol quieto.
No pudimos entendernos.
El viento no se detuvo
hiriendo al árbol de lleno
Paso buscando horizontes,
sin importarle el encuentro.
Ella siguió su camino.
Yo sigo escribiendo versos.
Pero estos tienen lamentos
de ramas que quiebra el viento!
Eduardo Ranea

